En la noche del 18 de julio del 2016, Melania Trump hizo en Cleveland un discurso en el que demostró cuánto admiraba la capacidad de comunicación de Michele Obama. El problema fue hacerlo de manera inadecuada: plagiándola.

Eran dos párrafos sobre la formación que dieron los padres y cómo heredar los valores a las nuevas generaciones, nada que resultara polémico en el punto alto de la campaña electoral, pero la controversia se desató por el gran parecido de sus discursos. Y aun así queda algo claro en el fondo: hasta una adversaria política reconocía en público la grandeza comunicacional de la señora Obama.

Es más, reconocía el gran liderazgo de la Primera Dama, que en ocho años supo construirse como una voz fuerte y segura más allá de su condición de esposa del presidente Barack Obama. Es líder de mujeres, de estudiantes, de nuevas generaciones y otras poblaciones. Lo ha logrado sabiéndose descubrir, trabajando fuerte y confiando en sí misma.

Michelle Obama ha sabido desarrollar su estilo de liderazgo comunicando con todos los recursos a mano, sus mensajes bien estructurados, su lenguaje corporal auténtico y empático, sentido humano y alguno que otro recurso visual que la tecnología siempre ofrece. Al final inspira, que es la antesala de la persuasión y del convencimiento.

Ella resume lo que explica el profesor Julián Reyes, de INCAE Business School, al hablar de comunicación y persuasión de las mujeres en el mundo de los negocios en el siglo XXI. No hay secretos ni recetas, como tampoco hay miedos escénicos. Lo que sí hay espacio para mejorar, para crecer y para lograr el éxito en lo que trabajemos, si se le dedica esmero y tiempo.

“Todos tenemos voz, pero hay que saber descubrirla. Tener proyección de voz, presencia. En los entornos de mujeres hay cierta tendencia a no proyectar la voz, y eso se educa”, explica el profesor Reyes desde su experiencia de varias décadas en la Televisión Española, la comunicación de eventos deportivos y numerosos ejercicios de coaching de comunicación para el liderazgo.

La comunicación ideal es la que persuade, insiste el profesor, pero para ello hay que saber conectar con la audiencia y eso no se logra solo con los elementos racionales del lado izquierdo del cerebro humano. La intuición, la imaginación y las emociones se alejan en el derecho y ahí es a donde hay que dirigirse para lograr la necesaria empatía.

Por eso Reyes lo afirma con total seguridad: “ahí, en la empatía, las mujeres llevan un paso adelante”. Lo necesario es tener la confianza y dedicar los esfuerzos necesarios para desarrollar las habilidades y disfrutar cada etapa. Se puede incluso copiar, tener referentes y modelos a seguir. Y el de Michelle Obama puede ser uno de ellos, pero con el cuidado de no plagiar.