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El futuro ya nos alcanzó: cómo el envejecimiento y las enfermedades crónicas están presionando los sistemas de salud en América Latina

Comunicación ILGIS América Latina y el Caribe experimentan un envejecimiento poblacional acelerado, con millones de personas alcanzando los 60 años cada año. Lo que hace apenas unas décadas parecía un triunfo del desarrollo —más años de vida, menos enfermedades infecciosas— hoy se convierte en un reto estructural para los sistemas de salud. La región enfrenta […]
30 de mayo de 2025
Comunicación Institucional
El futuro ya nos alcanzó: cómo el envejecimiento y las enfermedades crónicas están presionando los sistemas de salud en América Latina

Comunicación ILGIS

América Latina y el Caribe experimentan un envejecimiento poblacional acelerado, con millones de personas alcanzando los 60 años cada año. Lo que hace apenas unas décadas parecía un triunfo del desarrollo —más años de vida, menos enfermedades infecciosas— hoy se convierte en un reto estructural para los sistemas de salud. La región enfrenta una transformación silenciosa pero profunda: una población que envejece aceleradamente y una transición epidemiológica que ha hecho de las enfermedades crónicas la nueva normalidad.

Este doble cambio redefine la manera en que los países deben planificar, financiar y prestar servicios de salud. A pesar de décadas de avances en cobertura y esperanza de vida, persisten brechas críticas en calidad, equidad y sostenibilidad financiera. La velocidad del envejecimiento y el peso creciente de las enfermedades no transmisibles están provocando un aumento del gasto sanitario sin precedentes: este crece más rápido que el propio PIB y, en muchos casos, recae desproporcionadamente sobre los hogares.

Sin ajustes estructurales, los sistemas podrían enfrentarse a una triple amenaza: presión fiscal insostenible, exclusión de los más vulnerables y deterioro de la calidad del servicio. El momento de actuar es ahora.

Siete países, una misma advertencia: el envejecimiento redefine el gasto en salud

En el estudio titulado El papel de las transiciones demográfica y epidemiológica en el aumento del gasto en salud en América Latina y el Caribe, liderado por Flores y en el que participaron la profesora de INCAE Andrea Prado, PhD., y el investigador senior Claudio González, junto con una red de investigadores de América Latina, se analizaron datos de siete países —Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, México, Perú y Trinidad y Tobago— seleccionados por reflejar la diversidad poblacional y de sistemas de salud de la región. Al examinar cómo varía el gasto según la edad y el tipo de enfermedad, el estudio revela una tendencia contundente: el gasto sanitario se concentra de forma creciente en las personas mayores y en el tratamiento de enfermedades crónicas, confirmando que el envejecimiento y la transición epidemiológica ya están remodelando la forma en que se financia la salud en la región.

Entre 2010 y 2019, el gasto en salud creció 4.9% anual, superando el crecimiento del PIB (3.1%). Pero la calidad y cobertura de los servicios no necesariamente mejoraron en igual medida. Además, el 32.4% del gasto en salud en la región es de bolsillo —muy por encima del promedio de la OCDE (20%)— lo cual pone en riesgo la equidad y la sostenibilidad.

La población de América Latina y el Caribe está envejeciendo a un ritmo acelerado

En 2022 había 88 millones de personas mayores de 60 años (13.4%). Para 2060, serán 220 millones. Este crecimiento en tiempo récord genera una carga sin precedentes sobre los sistemas de salud, pensiones y cuidados de largo plazo. Las políticas públicas deben rediseñarse considerando una población adulta mayor creciente y con múltiples condiciones crónicas.

El gasto en salud aumenta exponencialmente con la edad

En Argentina y Brasil, el gasto per cápita en personas mayores de 85 años supera los $5,000 y $8,000 (PPP), respectivamente. El envejecimiento no solo incrementa la demanda de servicios, sino que esos servicios son más costosos (circulatorios, respiratorios, digestivos). Los sistemas deben prepararse para el doble desafío de más pacientes y mayores costos por persona.

Las enfermedades no transmisibles son la principal causa de carga sanitaria en todos los países

En todos los países analizados, las ENT representan entre el 70% y el 80% de los años de vida perdidos por discapacidad (DALYs). Esto refleja una transición epidemiológica consolidada: ya no son las enfermedades infecciosas sino las crónicas las que absorben los recursos. Es urgente pasar del modelo curativo al preventivo, y del hospital al cuidado comunitario.

El gasto público es insuficiente y desigual en la región

Países como Guatemala y Honduras financian más del 50% del gasto en salud con pagos de bolsillo; otros, como Costa Rica y Colombia, superan el 70% de gasto público. La fragmentación del financiamiento refleja desigualdades estructurales y crea barreras al acceso. Para avanzar hacia la cobertura universal, se necesita fortalecer el gasto público y reducir la dependencia del gasto de bolsillo.

¿Cómo pueden los gobiernos prepararse?

Frente a esta evidencia, los gobiernos ya no pueden improvisar. Prepararse para el futuro implica actuar hoy. Estas son cuatro áreas clave donde se requiere transformación estructural:

  • Planificación anticipada del envejecimiento

Diseñar políticas intersectoriales que respondan a las necesidades de una población mayor. Esto incluye infraestructura geriátrica, talento humano capacitado y sistemas integrados de cuidados de largo plazo.

  • Reforma del financiamiento

Aumentar progresivamente el gasto público en salud, priorizando servicios esenciales. Reducir la carga del gasto de bolsillo sobre los hogares es clave para la equidad y la sostenibilidad.

  • Fortalecimiento de la prevención y atención primaria

Redirigir recursos hacia la prevención, el diagnóstico temprano y el manejo de enfermedades crónicas desde la atención primaria. Invertir en modelos de telesalud y cuidado comunitario para ampliar el alcance.

  • Datos e inteligencia estratégica

Utilizar datos desagregados por edad y tipo de enfermedad para diseñar políticas más precisas. La evidencia debe guiar la asignación de recursos según el perfil epidemiológico y demográfico de cada país.

Este estudio no solo confirma lo que muchos sistemas ya intuían: el futuro ya llegó, y el envejecimiento no espera. Frente a un escenario de cambios estructurales, lo que está en juego no es únicamente la sostenibilidad financiera, sino el derecho a la salud, la equidad y la calidad de vida de millones de personas en América Latina y el Caribe. Este es el momento de anticiparse, no de reaccionar. La evidencia está disponible: la decisión de actuar, o no, definirá el rumbo de los sistemas de salud en las próximas décadas.

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