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Tom Peters, el gurú estadounidense en gestión de negocios, decía que para conseguir la excelencia en algo bastaba pensar en todo lo que deberíamos hacer para fracasar o estropearlo y, una vez analizado, simplemente no hacerlo.
Exactamente de esta manera es como el director de Organización del banco español IberCaja, Pedro Cervera, propone pensar en torno al presupuesto de una compañía.
Asumiendo que el presupuesto es una herramienta de control financiero muy consolidada, y que también suele consolidarse como herramienta de gestión, su impacto es muy alto, por lo que se debe cuidar que sus virtudes no se conviertan en defectos para el negocio.
“Uno de los signos más claros del principio de una anomalía en el rol del presupuesto es la degradación de su ciclo y principios”, empieza mencionando Cervera en su artículo titulado “Cómo no gestionar un presupuesto”.
Sin embargo, un defecto central suele ser la holgura presupuestaria que genera la práctica de desdeñar los ingresos y exagerar de gastos, lo que conduce a un área de confort dentro de cada área que generara una distorsión de grandes proporciones a la empresa en su conjunto.
Pero vayamos en orden al enumerar todo lo que se puede hacer para lograr el fracaso en la gestión del presupuesto, de acuerdo con Cervera: