El turismo es mucho más que una fuente de entretenimiento para los viajeros. En América Latina, una región con una gran riqueza de capital natural y cultural tiene el potencial de ser un poderoso motor para el desarrollo social, incluyente y sustentable de las comunidades anfitrionas. Aquí, el turismo puede generar prosperidad de manera sostenible, aprovechando la diversidad de recursos y superando los retos particulares de la región.
El Índice de Desarrollo en Viajes y Turismo (TTDI) del Foro Económico Mundial proporciona un marco integral para evaluar y mejorar los factores que permiten el desarrollo sostenible y resiliente del sector turístico. Se organiza en cinco dimensiones principales: Entorno Habilitador, Política de T&T y Condiciones Habilitadoras, Infraestructura y Servicios, Recursos de T&T, y Sostenibilidad de T&T. Este enfoque holístico nos recuerda que el turismo no debe ser solo una experiencia enriquecedora para el turista, sino también para las comunidades locales.
En ese sentido, las experiencias turísticas auténticas, que permiten a los viajeros interactuar con la cultura local y participar en actividades sostenibles, pueden fortalecer las economías locales y promover el respeto y la conservación de los recursos naturales y culturales. Sin embargo, lograr este tipo de turismo sostenible e incluyente no es una tarea fácil en América Latina, donde existen desafíos como mejorar la seguridad, el capital humano, la infraestructura turística y proteger las áreas naturales y especies en peligro.
Pero junto con estos desafíos, América Latina también tiene grandes oportunidades. Su alta biodiversidad y la presencia de eco-regiones únicas pueden atraer a un número significativo de ecoturistas. Además, el turismo en la región tiende a generar un número considerable de empleos bien remunerados y a reducir la brecha de género en el empleo. Y en muchos países, el turismo es una prioridad gubernamental, lo que facilita el desarrollo de políticas favorables y la inversión en el sector.
Los resultados del TTDI 2024 para América Latina reflejan esta mezcla de desafíos y oportunidades (ver cuadro 1). Algunos países, comparando con los 119 evaluados, destacan por sus recursos naturales y el impacto socioeconómico del turismo, mientras que otros deben mejorar en áreas clave como la seguridad y la infraestructura.
En la región Costa Rica (51º) ha mejorado su posición en 4 puestos gracias a su biodiversidad y políticas de sostenibilidad; también El Salvador ha mejorado 4 posiciones por su mejora en competitividad. Nicaragua (108º) y Honduras (111º) han descendido 2 y 3 puestos respectivamente, compartiendo desafíos en el desarrollo de su sector turístico. Mientras que Guatemala (100º) y Panamá (63º), con caídas de 5 y 6 puestos respectivamente, muestran brechas en capital humano, infraestructura turística y posicionamiento de sus recursos turísticos culturales y naturales.
Cuadro 1

Cuadro 1. Resultados de América Latina en el Índice de Desarrollo en Viajes y Turismo 2024. Fuente: Datos del Foro Económico Mundial.

 

En resumen, el turismo en América Latina tiene el potencial de beneficiar tanto a visitantes como comunidades anfitrionas. Así, los resultados del índice brindan una hoja de ruta para mejorar políticas y prácticas, fomentando un crecimiento sostenible y resiliente. De manera que. con el enfoque adecuado, el turismo puede impulsar verdaderamente tanto la prosperidad económica como el progreso social, incluyente y sustentable en la región.