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Entrevista y redacción: Josué Salazar Herrera
Con una gran sonrisa y claridad en sus palabras, el profesor Andrey Elizondo nos comenta un poco sobre su vida, la cual es una trayectoria marcada por la curiosidad, el aprendizaje y la innovación. Originario de Cañas, Guanacaste, una región rural en el pacífico norte de Costa Rica, él es un ejemplo de cómo la pasión por el conocimiento y la disciplina pueden transformar vidas.
Desde muy joven, el profesor Andrey encontró una gran afinidad con la tecnología. Creció en un hogar donde los libros eran parte esencial del día a día y las oportunidades de aprendizaje que se fomentaban desde el hogar fueron clave en su desarrollo. Entre las anécdotas que comparte, destaca cómo su abuela le regaló un estante para libros y, poco después, en quinto grado de la escuela, una máquina de escribir. Asimismo, relata cómo su madre le enseñó cómo estudiar con disciplina y curiosidad desde muy niño, y nos comparte cómo su papá siempre lo motivó a llegar siempre lejos.
La llegada de las computadoras a su vida fue un punto e inflexión. En 1988, su escuela pública Monseñor Luis Leipold, en Cañas, fue seleccionada como parte de un programa piloto de computación, uno de los primeros en América Latina. «En retrospectiva, era programación. Teníamos que aprender a codificar,» recuerda. Fue en ese ambiente, rodeado de maestros inspiradores y equipos tecnológicos, donde empezó a soñar con un futuro relacionado con la tecnología.
Cuando terminó la educación secundaria, coincidió la llegada de Intel a Costa Rica, la popularización de Internet, el Y2K, y la preparación global para el cambio de milenio, allí Elizondo decidió estudiar Ingeniería en Computación en el Tecnológico de Costa Rica. Confiesa que el camino no fue fácil, especialmente viniendo de una escuela pública y enfrentándose a la complejidad de la carrera, perseveró y logró encontrar sentido y pasión en su elección.
Antes de terminar su ingeniería, un programa de intercambio lo llevó a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-León), donde vivió una experiencia transformadora. «Aprendí muchísimo y fue muy enriquecedor,» asegura. Esta etapa reafirmó su deseo de contribuir al desarrollo de su país y la región.
Elizondo también trabajó en proyectos importantes como parte de las implementaciones locales a nivel de bancos del Sistema Nacional de Pagos Electrónicos (SINPE) en Costa Rica. Fue así como pronto descubrió que necesitaba aprender el «lenguaje de los negocios» para complementar su base técnica. Esto lo llevó al EGADE Business School, la escuela de negocios del Instituto Tecnológico de Monterrey, en Monterrey, México, donde realizó una maestría en negocios y una doble titulación en ESCP Business School en Madrid, España.
Para el profesor Andrey el punto de quiebre que marcó su carrera fue el inicio de sus labores como consultor en INCAE Business School. «A finales de 2008 comencé en un proyecto de tres semanas que estaba bajo la dirección del profesor Juan Carlos Barahona Ph.D., el cual se realizó desde el CLACDS y la Cooperación Alemana para el Ministerio de Educación Pública», nos cuenta. Este proyecto inicial salió muy bien, y posteriormente vinieron otros proyectos que lo llevaron a escribir casos de estudio, y a apoyar la transformación digital del sector público con la ejecución de iniciativas como la evaluación anual de sitios web del Estado costarricence. Su primer caso escrito en INCAE, lo hizo merecedor junto al profesor Juan Carlos Barahona Ph.D. del premio al mejor caso en la categoría de «Innovación y Liderazgo Responsable», en el concurso mundial de casos de la European Foundation for Management Development (EFMD).
Hoy, como profesor e investigador, Andrey Elizondo Ph.D., sigue combinando su amor por la enseñanza y la tecnología. Desde Edimburgo, Escocia, lugar donde realizó su doctorado en Science, Technology and Innovation Studies. Vive junto a su esposa y dos hijos, mantiene un vínculo cercano con INCAE y Latinoamérica. «Es emocionante apoyar la transformación digital y traer nuevas perspectivas al aula,» afirma.
«Mi mensaje para los estudiantes de hoy en día es que nunca dejen de aprender, que tengan en mente una pregunta ¿cuál va a ser mi legado? esta los guiará durante todas las decisiones de su vida. Nunca dejen de aprender, y mantengan siempre la curiosidad, la humildad y el asombro de un aprendiz, porque esa es la clave para un futuro de cambios acelerados e inciertos», concluye.
La historia del profesor Andrey Elizondo Ph.D. es un recordatorio de que la pasión, la perseverancia y la educación pueden derribar barreras y abrir las puertas a un mundo de mejores y mayores oportunidades.
Elizondo también dedica tiempo a inspirar a las nuevas generaciones impartiendo clases relacionadas a la gobernanza de información en INCAE. Cuando le consultamos sobre su visión a futuro para Guanacaste, nos comenta que existe material para la formación de un clúster académico y de investigación que fomente el desarrollo tecnológico y económico de la región. «hay un gran potencial en los colegios técnicos, científicos, y en las universidades que tienen sede en la región».