Muchas veces, al querer emprender un negocio, nos vemos paralizados por el qué hacer y/o cómo hacerlo. Incluso cuando ya formamos una idea del cómo, enseguida nos preguntamos si en realidad esa es la mejor manera de hacerlo; si es lo que nos va diferenciar en el mercado o si es algo que en realidad agregará valor a nuestros clientes y al mismo tiempo a nuestro negocio de manera sostenible. Seguro, podemos pasar años planeando y experimentando, cursar programas o incluso maestrías para formarnos una idea de cómo se hace; pero aún así caemos en la duda. ¿Cuánto tiempo y recursos hemos destinado en pruebas y errores? ¿Es esta la manera más eficiente de lograr los objetivos de nuestro emprendimiento?

A este punto debemos plantearnos si requerimos del apoyo de un mentor que venga a guiarnos y nos ayude en la tarea de encaminar nuestras empresas y hacerlas crecer.

¿Quiénes son los mentores?

En los negocios, un mentor es aquel que puede ofrecerte guía, motivación, compartir su experiencia, y, por ende, la ruta más eficaz y eficiente para cumplir nuestros objetivos. Son esas personas que ya han llegado a donde nosotros queremos llegar, son quienes han pasado por experiencias similares a las nuestras y que nos pueden guiar hacia el camino del éxito.

En otras palabras, un mentor es aquella persona que influye en el emprendedor de manera positiva. El mentor es más hábil o experimentado y ofrece asesoramiento, apoyo y orientación para facilitarle el aprendizaje y el desarrollo al emprendedor. El mentor actúa como confidente, consultor y consejero durante un período de tiempo y brinda apoyo para la resolución de problemas o para alcanzar objetivos puntuales.

Según la revista Forbes, los buenos mentores deben reunir las siguientes características:

  1. No utilizar etiquetas: Ellos mismos no se reconocen como mentores ni como maestros. No se sienten superiores a nadie.

  2. iPrestan atención y no hablan por hablar: Deben saber escuchar, y no solamente contar sus propias anécdotas. Deben lograr conocer y entender la realidad del otro, incluso poder lograr ponerse en su lugar.

  3. No buscan la lógica: Para ellos no todo es lógico, no todo es un cuadrado y utilizan anécdotas y experiencias para lograr transmitírselo al emprendedor. Esto último es clave, ya que logran aportar un valor diferencial a favor de sus mentes, compartiendo tanto los aprendizajes como las lecciones adquiridas.

  4. No exige compromiso: A este tipo de personas, lo que les interesa es que el emprendedor aprenda lo que le está enseñando.

  5. Empatizan y no se sobreestiman: Los mentores verán al emprendedor como alguien con quien pueden compartir sus experiencias, y nunca como alguien inferior a ellos. Ellos ya pasaron por todo ese proceso de desarrollo y por lo tanto intentan ponerse en el lugar del emprendedor.

¿Necesito un mentor?

Existen varias opiniones y teorías. Sin embargo, lo que es cierto es que cuando estamos en duda de algo en específico, lo que nos acerca más hacia la realidad son los datos. Si echamos un vistazo a la lista de Forbes 500, por ejemplo, de las personas más ricas del mundo, y hacemos un poco de investigación, nos damos cuenta de que la mayoría de emprendedores exitosos tuvieron al menos un mentor. Entre ellos podemos mencionar a Bill Gates que tuvo a Ed Roberts, Oprah Winfrey tuvo a Mary Duncan, Warren Buffet tuvo a Benjamin Graham, Michael Jordan tuvo a Phil Jackson, Mark Zuckerberg tuvo al mismo Steve Jobs; y la lista continúa.

Incluso, podemos ver aquellos que han dejado una huella en el mundo y que no necesariamente fueron de las personas más ricas: Isaac Newton tenía a Isaac Barrow, Albert Einstein tenía a Max Talmey y Steven Hawking tuvo a Dennis W. Sciama. Estas personas, aunque no estaban directamente ligados al mundo de los negocios, seguro que encontraron riqueza en sus mentores y supieron aprovecharlo al máximo para cumplir sus metas.

Por otra parte, uno de los puntos importantes durante una mentoría es que al empezar la relación el mentor tenga claro lo que el emprendedor cree necesitar y lo que espera que este aporte, así como que el emprendedor tenga claro lo que el mentor cree que pueda aportarle y la actitud que espera de él. Debe haber disposición de ambos, el mentor debe dedicar tiempo y esfuerzo a su labor y el emprendedor debe escuchar e interiorizar la información. Además, deben dejar claro el alcance que tendrá la mentoría, ya que es mucho más común para un emprendedor que los ámbitos personales y profesionales se entremezclen.

La directora de “Mentores por Chile”, Roshni Uttanmchandani, destaca las siguientes características como claves para lograr una buena mentoría:

  1. Constancia: No dejar pasar más de un mes entre reuniones.

  2. Confianza: Debe haber química, confianza y credibilidad entre el mentor y el aprendiz.

  3. Tener un objetivo claro: Las necesidades del emprendedor son infinitas, pero debe saber priorizar.

  4. El emprendimiento es del emprendedor: Este es quién al final debe tomar las decisiones, no el mentor.

  5. Tener claro hacia dónde va el emprendimiento y qué prioridad tiene este para el aprendiz:

Muchos se preguntarán qué es lo que motiva a los mentores, ya que no existe ningún tipo de retribución económica para ellos. Sin embargo, al final siempre existirá una posibilidad de hacer negocio, ya que el mentor no sólo estará acumulando más experiencia sino estará expandiendo su red de contactos. Además, para aquellos mentores que llevan muchos años de trabajo, el escuchar ideas frescas de los emprendedores, les inyecta energía y dinamismo en su día a día. También les resulta reconfortante a un nivel más profundo ya que están enseñando y devolviendo a otras generaciones lo que ellos han aprendido y logrado.

Al fin y al cabo, la mentoría es un proceso y no es la implementación de una metodología o de una fórmula. La mentoría resulta un factor clave para lograr el éxito de la organización y para no cometer los mismos errores que alguien más ya cometió en el pasado.

Marco Vinicio Arias  y Gloriana Solano.

Editado por Natalia Rodríguez.