No.11, mayo 2022.

La desafiante tarea de balancear la enseñanza sincrónica con la asincrónica no va a desaparecer con el eventual fin de la pandemia de Covid-19, y ahora tenemos un “marco de las 4-S” para facilitar este acto de equilibrio. El creador del 4-S, cuyas letras significan struggle, structure, systematize y synthesize (luchar, estructurar, sistematizar, sintetizar), es Robert D. Austin profesor de Ivey Business School, que se perfila como la escuela de mayor apego al método de casos.

Las 4-S no deben confundirse con el marco de las 7-S, popularizado por Peters & Waterman en In Search of Excellence (1982, En busca de la excelencia) y aplicado extensamente por la consultora gerencial McKinsey en el diagnóstico de empresas. Las 4-S, en cambio, es un marco para los instructores del método de casos, sobre todo con sesiones sincrónicas y actividades asincrónicas.

Este marco es sin duda útil para guiar la discusión de casos, pero hay que aplicarlo con cautela. Vamos por partes, comenzando con struggle (luchar), la primera “S”: deje que los estudiantes luchen con una situación nueva, no estructurada. Pero hay que distinguir entre la lucha que hace crecer a la persona y la lucha innecesaria, que solo produce frustración.

Por esta razón no concuerdo con la recomendación de Robert Austin de “usar mini-casos que contienen demasiada (o demasiada poca) información, como ejemplos.” Los casos no deben usarse como ejemplos ni ilustraciones; son situaciones que, por ser reales, son suficientemente complejos sin agregar elementos de poca relevancia, especialmente cuando la enseñanza es remota y no presencial.

La segunda “S” es structure. Después de luchar con las ambigüedades de la situación, el estudiante necesita ordenar los hechos en lo que Austin llama “categorización.” Es algo que hacemos cuando preparamos un caso, pero es algo mecánico; columnas en hojas de papel o espacios en el plan de pizarras. Podemos, por ejemplo, usar el marco de las 7-S: ¿qué sabemos sobre la strategy, structure, sistems, style, skills (habilidades), staff (personas) y shared values (valores compartidos) de la organización que estamos analizando?

Allí viene la tercera “S”: systematize la información ya categorizada, “guiando a los estudiantes” para conectar los puntos. Como punto de partida, Austin propone rescatar los temas que salgan de las discusiones asincrónicas. La sistematización es un paso esencial; el riesgo es guiar en ex-ceso y no permitir que los estudiantes encuentren sus propios senderos.

El paso más riesgoso, sin embargo, es el cuarto y último: synthesize (sintetizar), para “establecer consensos y sacar conclusiones” porque los estudiantes a veces confunden la diferencia—que es fundamental—entre el mensaje (los take-aways, lo que les queda muy claro) y la “respuesta” del caso.

El marco de las 4-S que propone Robert Austin puede ser útil en la discusión de los casos, pero recordemos que está basado en el mismo modelo y filosofía del aprendizaje por experiencias, desarrollado por David Kolb y sus asociados: tener una experiencia (el caso), reflexionar, aprender de ella y probar lo aprendido.

Se puede apreciar esta misma secuencia de pasos en los modelos de análisis de casos de la escuela de negocios de Harvard, en la negociación integrativa (Fisher & Ury, Ogliastri y otros) y Design Thinking (Brown, Cardoza y otros). Comienza con una comprensión del entorno y las personas, se enfoca en el propósito, explora las alternativas y opciones; evalúa y selecciona entre las mejores, hace prototipos y los pone a prueba.