No. 27, mayo-junio 2024.  Durante el período entre 2009 y 2024, se efectuaron 27 observaciones de clases en las cuales participaron además de los observados, seis observadores, todos colegas de la Facultad de INCAE de diversas disciplinas. Aplicaron un método de tres pasos: una reunión antes de clase, la observación en vivo y una reunión después de clase. El propósito de este número de A quemarropa es resumir los resultados y aprendizajes de estas observaciones.

Comencemos con la reunión antes de la clase, que consiste en las respuestas a dos preguntas: ¿cuáles son los objetivos de aprendizaje para la sesión? y, ¿cuáles son los aspectos de tu enseñanza que te preocupan y que deseas mejorar?

Un 80% de quienes respondieron a la primera pregunta tenían objetivos no solo de adquisición de conocimientos, sino también de desarrollo de destrezas y/o cambios de actitud en temas tales como discriminación sexual en el lugar de trabajo o prácticas de negocios cuestionables. Son aprendizajes esenciales para los y las futuras líderes empresariales, que el estudio por el método de casos a los estudiantes.

La principal preocupación de los observados era la desviación o estancamiento de la discusión del caso: ¿qué hacer cuando va por otro lado o cuando no va por ninguno? Otras áreas de ansiedad o deseos de mejora tenían que ver con el control de tiempo, el planeamiento de los bloques de discusión,  cómo integrar conceptos de la nota técnica en la discusión y cómo planear el cierre.

La segunda etapa es la observación en vivo, en la cual el observador puede emplear varios métodos: semi transcripción, grabación, mapeo o por excepción. Yo prefiero la semi transcripción, tomando notas sobre lo que dice el instructor,  cómo responden los estudiantes y cual es el ánimo de la clase a lo largo de la sesión, para tener una base de información para compartir con el colega.

Trato de programar la reunión después de la clase dentro de 24 horas, pero no inmediatamente, porque se necesita tiempo para organizar los apuntes. Generalmente comienzo la reunión preguntando al colega sobre qué piensa salió bien y sobre cuándo tenía dificultades, y luego entramos en una discusión sobre estos puntos, concentrándonos en lo que no salió tan bien. Siempre me acuerdo de las palabras de Jim Heskett, cuando me observó en una sesión en HBS: “No aprovechaste para construir sobre el comentario de X” y “dejaste que Z se extendiera demasiado…tratar con firmeza a los gastadores de tiempo.”

Entre la retroalimentación más frecuente después de las observaciones de clase en INCAE son: “deja que los estudiantes debatan entre sí y no solo contigo” y “expande tu repertorio de preguntas; usa menos “Qué” y más “Cómo” y “Por qué.”

La reunión después de clase es una oportunidad de explorar juntos, con el colega, ideas para mejorar la enseñanza de casos. En una conversación post-clase con un colega al que le preocupaba el uso de la pizarra y el diseño del cierre,  se nos ocurrió estructurar el plan de las pizarras en tal forma que se pudiera usarlas como guión para el cierre.

La observación de clases ofrece beneficios para quién observa—técnicas que puede probar en su propia enseñanza—y para quien es observado—el regalo poco común de retroalimentación honesta y objetiva. Es una práctica saludable que fortalece la cultura de colaboración y ojalá continúe.

John C. Ickis

 

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