No. 15, septiembre 2022.

En su libro Keep Sharp, el corresponsal de salud de CNN Sanjay Gupta propone cinco pilares para mantener la agudeza mental: dieta, ejercicio, descanso, propósito en la vida y conexión social. Cuando alguien le pregunta cuales de estos pilares predomina, su respuesta sorprende: no es ni dieta ni crucigramas, sino ejercicio, movimiento. Aunque no lo creas, Gupta, un médico neurólogo, presenta evidencia que el ejercicio es “la única actividad que dispara efectos biológicos que puede mantener un cerebro saludable.”

¿Qué tienen estos hallazgos de ver con la enseñanza por el método de casos? TODO. Así como una nadadora novata tiene que pensar en la respiración y el movimiento de brazos y piernas antes de integrar estas destrezas en la natación, el instructor puede pensar en “preguntas, escucha y respuestas” como elementos separados del proceso de liderar una discusión de caso.

Comencemos con preguntas: C. Roland Christensen ofrece diez categorías de preguntas en Education for Judgment (Capítulo 9): preguntas abiertas, de diagnóstico, para información, de desafío, acción, prioridades y predicción; preguntas hipotéticas, de extensión (sobre implicaciones) y de generalización. Escoger entre esta gama, para hacer la pregunta correcta a la persona correcta al momento correcto, requiere una mente bien afilada.

Escuchar y responder son aún más desafiantes porque el líder de discusión tiene que hacer ambas cosas al mismo tiempo, lo cual requiere discernir la relevancia del comentario, su conexión con los aportes anteriores y futuros, mientras está formulando su respuesta. Algunos veteranos argumentan que estas habilidades se desarrollan con largos años de experiencia; que no son enseñables.

Están equivocados. Poder referirse a una tipología como la de Christensen, faculta al novato para minar la riqueza del arte de formular preguntas. Pero es un oficio que no se presta a seguir manuales; hay mucho que se aprende por prueba y error.

En mi coaching, no trato de presentar una sola hoja de ruta sino compartir lo que pasa por mi cabeza cuando estoy enseñando y las decisiones que debo tomar. Pienso en cuáles podrían ser las respuestas de los estudiantes a las “preguntas de gatillo” que lanzo al iniciar cada bloque de discusión, y cómo debo responder.

Puedo explorar su línea de pensamiento si es interesante, indagar con preguntas de seguimiento si su análisis es poco profundo, o pasar la palabra a otro estudiante si dice algo controversial y hay oportunidad de debate. El abanico de opciones que presenta Christensen contiene 18 tipos de respuestas, y seleccionar entre ellas, en nanosegundos, no es para mentes flojas.

Hasta los 57 años, cuando asumí la presidencia de una empresa con proyectos activos en cuatro continentes, siempre pensaba que no tenía tiempo para hacer ejercicio. Durante esa experiencia, dura pero exitosa, me di cuenta que no podía darme el lujo de no hacer ejercicio. Y desde los 60 años de edad, cuando volví a la academia, este hábito me ha servido bien, dentro y fuera del aula.

Pero no hay que esperar hasta que uno tenga 57 años para descubrir la magia del movimiento. Tampoco hay que ser fanático para iniciar una rutina de ejercicios que mantenga la agilidad mental. Los expertos concuerdan en que 150 minutos por semana puede ser suficiente, y el Dr. Gupta nos da una recomendación sencilla: trate de hacer algo que produzca un sudor ligero—light sweat—todos los días.