Perspectivas · A Quemarropa (Método de Casos)

Límites de la “AI” en la enseñanza de Casos

No. 31, enero – marzo 2025. En un retiro de profesores hace unas semanas, una colega mostró el video de Sal Kahn, en un “TED talk”, en el cual la inteligencia artificial (AI en inglés) daba asesoría a estudiantes en una amplia gama de temas, respondiendo a una variedad de preguntas. Fue algo desconcertante para […]
3 de abril de 2025
Comunicación Institucional
Límites de la “AI” en la enseñanza de Casos

No. 31, enero – marzo 2025. En un retiro de profesores hace unas semanas, una colega mostró el video de Sal Kahn, en un “TED talk”, en el cual la inteligencia artificial (AI en inglés) daba asesoría a estudiantes en una amplia gama de temas, respondiendo a una variedad de preguntas. Fue algo desconcertante para mí. Si la AI puede conducir una conversación socrática sobre cualquier tema, con la participación de la otra parte, ¿qué nos queda como profesores que practicamos el método de casos? ¿Somos fácilmente reemplazables por chatbots?

Para responder a estas preguntas, reflexioné sobre mi propia experiencia como observador del método de casos en acción. La observación de clases, como afirma el Profesor Jim Austin, tiene beneficios tanto para el observado quien recibe retroalimentación útil, como para quien observa, al poder apreciar otros estilos . Una de las sugerencias que yo hacía con mayor frecuencia en estas observaciones, era que el instructor debería romper el diálogo con el estudiante y promover “multidiálogos” entre los miembros de la clase. En tales discusiones, me decía un estudiante, “descubrí lo que yo realmente pensaba sobre el tema.”

¿Por qué estos debates entre estudiantes no ocurren más a menudo? Es posible que para algunos, los desacuerdos sean incómodos. Hay culturas más y menos confrontativas. Y hay el riesgo de que una diferencia de opinión se convierta en el intercambio de insultos. Pero la capacidad de entender distintos puntos de vista sin necesariamente aceptarlas, de “ponerse en los zapatos del otro” como se recomienda en la negociación por principios, es una destreza esencial para la gerencia.

Esta destreza no siempre puede adquirirse en la dinámica de preguntas y respuestas entre el maestro y el discípulo, al estilo socrático (ver “El Método de Casos no es Socrático”, No. 20 de este blog). Ambos métodos—socrático y de la discusión de casos—pueden comenzar con una pregunta abierta, como “¿Cuál es el problema?” o “¿Qué significa justicia?” Y en ambos, la meta es resolver un dilema, aunque en una versión conocida como “elenchus” (ironía en griego), se buscaba revelar la falta de inteligencia de los sabios. Esta versión no les agradaba a los sabios y fue lo que finalmente condujo a la muerte de Sócrates.

Podemos identificar esta versión en el estilo de enseñanza de algunos profesores, y no lo recomiendo para la discusión de casos—aunque la consecuencia sea menos fatal. Sugiero más bien, basarse más en el pensamiento de Aristóteles, quien no buscaba tender trampas para revelar la ignorancia de los sabios, sino apreciaba la diversidad de las disciplinas: la ciencia para la física y matemática y la lógica para el pensamiento crítico y el buen juicio. Este último se basada en tres criterios: el análisis profundo de los hechos, la madurez, y la capacidad de explicar su razonamiento a otros de manera convincente.

Los criterios de Aristóteles, aunque poco precisos, pueden servir de guías para la enseñanza de buen juicio entre personas humanas, más allá de las capacidades de la AI. En la enseñanza por el método de casos, se traduce en un estilo que puede llamarse descubrimiento guiado. Ni es totalmente abierto, sin rumbo, ni es un campo minado con trucos previstos. Hay objetivos de aprendizaje, pero no hay una sola verdad. Puede haber sorpresas y descubrimientos, tanto para los estudiantes como para el instructor.

John C. Ickis

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